Cómo ha cambiado la NBA desde 1996: un análisis estadístico
En los últimos 30 años la NBA no se ha convertido simplemente en una liga que tira más triples. Los datos describen una transformación mucho más profunda: los equipos juegan más rápido, pierden menos balones, generan más tiros por posesión, la media distancia ha perdido casi todo su peso y, sobre todo, el tiro de dos se ha vuelto muchísimo más eficiente. Este análisis abarca 30 temporadas, de 1996-97 a 2025-26, a partir de un conjunto de datos público de estadísticas de equipo por partido.
En resumen
- La anotación ha subido un 19,3%, de 96,9 a 115,6 puntos por equipo y partido.
- La mitad del crecimiento es ritmo, la otra mitad, eficiencia. El reparto es casi exactamente 50/50.
- Los intentos de triple han subido un 120%, pero el porcentaje de triples no ha cambiado: 36,0% entonces, 36,0% ahora.
- La media distancia se ha desplomado, del 20,2% de todos los puntos al 6,5%.
- Los puntos en la zona apenas se han movido, del 41,9% al 43,2% del total.
- El gran salto de eficiencia está dentro del arco: el porcentaje de dos ha pasado del 48,0% al 55,0%.
- Los equipos cuidan mucho mejor el balón: las pérdidas por cada 100 posesiones han bajado un 19,4%.
- El volumen de triples ya no distingue a los ganadores: en la última década, la diferencia de eficiencia en el tiro se relaciona con ganar unas seis veces más que la proporción de triples.
Entre 1996-97 y 2025-26, los puntos por equipo y partido pasan de 96,9 a 115,6, un aumento del 19,3%. Pero solo la mitad de ese crecimiento viene de jugar más posesiones. La otra mitad viene de anotar con más eficiencia dentro de cada posesión.
El dato más espectacular es el de los intentos de triple: se han más que duplicado, de 16,8 a 37,0 por equipo y partido, mientras que el porcentaje de acierto es prácticamente idéntico, 36,0% en 1996-97 y 36,0% en 2025-26. La NBA ha revolucionado qué tiros lanza mucho más que cuántos mete.
Las cifras clave: NBA 1996-97 frente a NBA 2025-26
| Estadística | 1996-97 | 2025-26 | Variación |
|---|---|---|---|
| Puntos por equipo | 96,9 | 115,6 | +19,3% |
| Ritmo | 91,6 | 100,2 | +9,5% |
| Puntos por cada 100 posesiones | 105,0 | 114,8 | +9,3% |
| Tiros de campo intentados | 79,3 | 89,1 | +12,3% |
| Triples intentados | 16,8 | 37,0 | +120,2% |
| Proporción de tiros de tres | 21,2% | 41,5% | +20,3 puntos |
| % de triples | 36,0% | 36,0% | prácticamente igual |
| % de dos | 48,0% | 55,0% | +7,0 puntos |
| eFG% | 49,3% | 54,6% | +5,3 puntos |
| True Shooting % | 53,6% | 58,1% | +4,6 puntos |
| Tiros libres intentados / tiros de campo | 32,0% | 26,4% | −5,6 puntos |
| Asistencias | 22,0 | 26,7 | +21,3% |
| Pérdidas por cada 100 posesiones | 17,0 | 13,7 | −19,4% |
| Rebotes ofensivos por cada 100 posesiones | 13,7 | 11,3 | −17,7% |
| Puntos de media distancia | 20,2% del total | 6,5% | −13,7 puntos |
| Puntos en la zona | 41,9% | 43,2% | +1,3 puntos |
| Puntos de triple | 18,6% | 34,4% | +15,8 puntos |
| Puntos de tiro libre | 19,3% | 15,9% | −3,4 puntos |
El panorama no deja lugar a dudas: más ritmo, más tiros, muchísimos más triples, menos pérdidas y una selección de tiro completamente distinta. Pero las conclusiones más interesantes solo aparecen cuando se va más allá de los valores superficiales.
Por qué los equipos anotan casi 19 puntos más por partido
En 1996-97 un equipo promediaba 96,9 puntos; en 2025-26 promedia 115,6. La diferencia es de 18,7 puntos por equipo y partido.
Solo dos variables pueden hacer subir la anotación: el número de posesiones y los puntos que se producen por posesión. Las posesiones medias pasan de unas 92,3 a 100,7 por equipo, mientras que la eficiencia pasa de 105,0 a 114,8 puntos por cada 100 posesiones.
Si se descompone matemáticamente el aumento de la anotación, el resultado es casi perfectamente simétrico: unos 9,3 de los 18,7 puntos extra se asocian al aumento del ritmo y unos 9,4 al aumento de la eficiencia, es decir, aproximadamente un 49,8% de ritmo y un 50,2% de eficiencia.
La distinción importa. Decir que la NBA moderna anota más simplemente porque juega más rápido no encaja con estas cifras. A largo plazo, la velocidad y la eficiencia han aportado casi exactamente lo mismo.
La explosión del triple es sobre todo una cuestión de volumen
En 1996-97 un equipo intentaba 16,8 triples por partido. En 2025-26 la cifra es de 37,0, un aumento del 120%. En el mismo periodo, la proporción de tiros de campo lanzados desde más allá del arco pasa del 21,2% al 41,5%: ya casi uno de cada dos tiros es un triple.
El porcentaje de acierto cuenta una historia completamente distinta: 36,01% en 1996-97 y 35,96% en 2025-26. Prácticamente ningún cambio. De hecho, el mejor porcentaje de triples de una sola temporada en los datos es el 36,68% de 2008-09, más alto que el de 2025-26.
Así que el auge del triple no se debió principalmente a una mejor puntería. La verdadera revolución fue la disposición a lanzar muchísimos más triples manteniendo una eficiencia similar con un volumen mucho mayor.
El camino tampoco es lineal. La proporción de intentos de triple cae del 21,2% en 1996-97 al 15,9% en 1997-98 y luego inicia una larga subida. El conjunto de datos permite observar esa discontinuidad, pero no explicarla. Algunos umbrales muestran lo rápida que fue la aceleración: la proporción de triples supera el 25% en 2013-14, el 30% en 2016-17, el 35% en 2018-19 y el 40% por primera vez en 2024-25.
No fueron unos pocos equipos: se movió toda la liga
El cambio se ve todavía más claro al mirar equipo por equipo. En 1996-97, el equipo con mayor proporción de triples lanzaba desde más allá del arco el 29,9% de sus tiros de campo; el que menos, el 14,5%, y la mediana de la liga estaba en el 20,8%. En 2025-26 el rango es completamente distinto: del 33,9% al 49,7%, con una mediana del 42,1%.
El dato clave es este: el equipo que menos triples lanza en 2025-26 sigue lanzándolos más a menudo que el equipo que más los lanzaba en 1996-97. El mínimo actual, el 33,9%, supera en unos cuatro puntos porcentuales al máximo de 1996-97, el 29,9%.
No es una transformación impulsada por unos pocos equipos extremos. Se ha desplazado toda la distribución de la NBA. Curiosamente, la desviación típica de la proporción de triples entre equipos es similar en las dos épocas: unos 4,1 puntos porcentuales en 1996-97 y 4,2 en 2025-26. Los equipos siguen diferenciándose entre sí, pero lo hacen dentro de un nuevo paradigma en el que todos tiran muchos más triples.
La verdadera víctima es la media distancia
El cambio más claro en la selección de tiro aparece al mirar de dónde salen los puntos.
En 1996-97, el 41,9% de los puntos llegaba desde la zona, el 20,2% desde la media distancia, el 18,6% de triple y el 19,3% desde la línea de tiros libres. En 2025-26: 43,2% desde la zona, apenas un 6,5% desde la media distancia, 34,4% de triple y 15,9% desde la línea.
La proporción de puntos en la zona es sorprendentemente estable: +1,3 puntos porcentuales en treinta años. La media distancia, en cambio, pierde 13,7 puntos porcentuales, una contracción del 67,8% de su peso relativo, mientras que el triple gana 15,8.
La selección de tiro se puede resumir así: la zona sigue siendo central, y la mayor parte del espacio que antes ocupaba la media distancia lo ha absorbido el triple. Los tiros libres también pierden peso relativo, del 19,3% al 15,9% de los puntos totales. La media distancia toca fondo en 2024-25 con el 6,4% de los puntos, prácticamente el mismo 6,5% de 2025-26.
El hallazgo contraintuitivo: lo que más ha mejorado es el tiro de dos
Si el volumen de triples es la transformación más visible, la subida del porcentaje de dos es probablemente la más importante para la eficiencia. El porcentaje de dos pasa del 48,0% en 1996-97 al 55,0% en 2025-26: casi siete puntos porcentuales. En el mismo periodo, el porcentaje de triples apenas se mueve.
Eso ayuda a explicar por qué el porcentaje efectivo de tiro de campo sube del 49,3% al 54,6% y el True Shooting del 53,6% al 58,1%.
Una descomposición matemática de la subida del eFG% entre 1996-97 y 2025-26 resulta especialmente reveladora. De los aproximadamente 5,27 puntos porcentuales de mejora, una descomposición que también reparte los efectos de interacción atribuye unos 4,79 puntos al crecimiento del porcentaje de dos, unos 0,50 puntos al cambio en la mezcla entre tiros de dos y de tres, y prácticamente nada a la variación del porcentaje de triples.
En términos puramente contables, alrededor del 91% de la mejora del eFG% entre ambos extremos se asocia a un mejor acierto en los tiros de dos. No es una demostración causal: el conjunto de datos no puede establecer por qué subió el porcentaje de dos. Pero la asociación con el desplome simultáneo de la media distancia es muy fuerte: la proporción de puntos de media distancia cae en picado justo mientras la eficiencia de dos se dispara.
En 2025-26, un tiro de dos medio vale más que un triple medio
Otro resultado contraintuitivo aparece al convertir los porcentajes en puntos producidos por intento. En 2025-26 un tiro de dos al 55,0% produce unos 1,100 puntos por intento, mientras que un triple al 36,0% produce unos 1,079.
El tiro de dos medio se ha vuelto tan eficiente que, en cuatro de las cinco últimas temporadas del conjunto de datos, los puntos por intento de dos superaron a los de triple. En 1996-97 la situación era muy distinta: un tiro de dos valía unos 0,961 puntos y un triple unos 1,080.
Esto no significa que ambos tipos de tiro sean intercambiables, ni dice qué tiro debería lanzar un equipo. Los intentos observados son el resultado de las decisiones de los equipos: solo se lanzan los tiros de dos que se consideran lo bastante buenos. Lo que sí muestra es cuánto ha mejorado la calidad media de los tiros de dos que realmente se lanzan.
En términos contables, todo el crecimiento de la anotación viene del triple
Hay una segunda forma de ver la transformación ofensiva: separar los puntos de dos, de triple y de tiro libre.
En 1996-97 un equipo producía unos 60,0 puntos en canastas de dos, 18,1 de triple y 18,7 desde la línea. En 2025-26 produce unos 57,3 de dos, 39,9 de triple y 18,4 de tiro libre. Respecto a 1996-97, eso supone +21,8 puntos por partido de triple, −2,7 de dos y −0,3 de tiro libre.
La anotación total sube 18,7 puntos, pero los puntos de triple crecen casi 21,8. En términos contables, los puntos extra de triple explican de sobra todo el aumento neto y absorben una pequeña caída en los puntos de dos y de tiro libre.
Conviene no mezclar esto con el apartado anterior. El crecimiento de los puntos de triple viene sobre todo del volumen. El crecimiento de la eficiencia global está muy ligado a un mejor tiro de dos.
Más posesiones y más tiros por posesión
Los equipos no solo tienen más posesiones. Los tiros de campo intentados pasan de 79,3 a 89,1 por partido, mientras las posesiones crecen de unas 92,3 a 100,7. Normalizando por ritmo, los tiros de campo suben de unos 86,0 a 88,4 por cada 100 posesiones, y los intentos de triple de 18,2 a 36,7 por cada 100 posesiones.
Parte de esa mayor capacidad para generar tiros encaja con otra tendencia muy clara: los equipos pierden muchos menos balones.
Con las mismas posesiones, casi un 20% menos de pérdidas
En 1996-97 los datos registran 15,7 pérdidas por partido, unas 17,0 por cada 100 posesiones. En 2025-26 son 13,8 por partido y 13,7 por cada 100 posesiones: un descenso normalizado del 19,4%.
Al mismo tiempo, las asistencias suben de 22,0 a 26,7 por partido, un +21,3%. La relación asistencias/pérdidas pasa así de unas 1,41 a 1,94, una mejora de casi el 38%.
Estas cifras describen un ataque que genera más tiros y desperdicia menos posesiones, aunque sin un aumento igual de fuerte en la proporción de canastas asistidas: las canastas de campo asistidas son alrededor del 61,0% de los aciertos en 1996-97 y el 63,7% en 2025-26. El crecimiento de las asistencias por partido refleja, por tanto, también más posesiones, más tiros y más canastas.
Los tiros de dos y los triples se crean de dos formas distintas
La proporción de canastas de dos asistidas baja del 57,0% al 53,5%. La de triples asistidos va en sentido contrario, de alrededor del 80,0% al 85,4%.
En 2025-26, dicho de otro modo, los triples son mucho más a menudo el final de un pase, mientras que una parte mayor de las canastas de dos se crea sin asistencia. Los datos sugieren un creciente reparto de funciones entre los dos tipos de tiro, aunque, de nuevo, describen el resultado de las posesiones sin identificar los mecanismos tácticos que lo producen.
Menos tiros libres en relación con los tiros de campo
La relación entre tiros libres intentados y tiros de campo pasa del 32,0% al 26,4%, un descenso relativo del 17,5%. También baja la proporción de puntos que llega desde la línea, del 19,3% al 15,9%.
En términos absolutos la caída se nota menos, porque el juego más rápido compensa en parte la reducción relativa: los tiros libres intentados pasan de 25,3 a 23,5 por partido. Las faltas personales también bajan, de 22,1 a 19,9 por equipo y partido.
La tendencia no es del todo lineal: la relación toca fondo en 2024-25 con un 24,3% antes de repuntar al 26,4% en 2025-26.
El rebote ofensivo cayó y ahora está volviendo
Los rebotes ofensivos pasan de 12,7 por equipo y partido en 1996-97 a 11,4 en 2025-26. Normalizando por posesiones la caída es más pronunciada: de 13,7 a 11,3 por cada 100 posesiones, un −17,7%.
La trayectoria, sin embargo, no es lineal. El punto más bajo llega en 2020-21, con unos 9,8 rebotes ofensivos por cada 100 posesiones. A partir de ahí el valor vuelve a subir hasta 11,3 en 2025-26, recuperando alrededor de un 15% desde el mínimo. El largo plazo muestra menos énfasis en el rebote ofensivo; las temporadas más recientes, un giro parcial.
La temporada más anotadora no es la más rápida
El ritmo alcanza su máximo en 2019-20, con alrededor de 100,8. En 2025-26 es algo más bajo, 100,2, y aun así la anotación media es mayor: 115,6 frente a 111,8.
Entre 2019-20 y 2025-26 la anotación sube unos 3,8 puntos pese a una ligera reducción de las posesiones. La descomposición da un efecto ritmo de unos −0,9 puntos y un efecto eficiencia de unos +4,7.
La fase más reciente de la evolución de la NBA es, por tanto, distinta de la tendencia de treinta años: una vez que el ritmo llegó a un nivel ya muy alto, el crecimiento adicional de la anotación vino sobre todo de la eficiencia. En coherencia con ello, 2025-26 registra a la vez el máximo del conjunto de datos en puntos por cada 100 posesiones, porcentaje de dos y True Shooting.
Más triples no significa automáticamente más victorias
El conjunto de datos también permite comparar las características de los equipos con su porcentaje de victorias. Agregando por equipo y temporada, la correlación entre proporción de triples y porcentaje de victorias es positiva, pero no especialmente fuerte. En el primer bloque de diez temporadas, de 1996-97 a 2005-06, es de alrededor de 0,21. De 2006-07 a 2015-16 sube a 0,29. En la última década, de 2016-17 a 2025-26, baja a solo 0,14.
En cambio, la diferencia de porcentaje efectivo de tiro de campo entre un equipo y sus rivales tiene una correlación con el porcentaje de victorias de 0,86, 0,88 y 0,86 en los tres bloques. Incluso en la última década, el acierto real en el triple se asocia mucho más a ganar que la simple frecuencia: el porcentaje de triples tiene una correlación de unos 0,59 con las victorias, frente al 0,14 del volumen.
Son correlaciones descriptivas y no demuestran causalidad. Pero el mensaje estadístico es claro: cuando un volumen alto de triples se convierte en el estándar de toda la liga, tirar muchos triples deja de marcar diferencias. Importa mucho más con qué eficiencia convierte un equipo sus posesiones en comparación con su rival.
La misma dinámica aparece al comparar los equipos del cuartil más alto y del más bajo en volumen de triples. En la década 2006-07 – 2015-16, el cuartil superior promediaba unos 13 puntos porcentuales más de victorias que el inferior. En la última década la diferencia media baja a unos cinco puntos. La adopción del triple parece haber llegado a la madurez: lo que antes separaba claramente las estrategias se ha convertido cada vez más en un requisito compartido.
Es la misma lógica que rige las tácticas en un juego de mánager: un sistema no es fuerte en abstracto, es fuerte frente a lo que hace el otro equipo. Nuestra guía de tácticas de baloncesto desarrolla esa idea con dieciséis sistemas concretos.
El factor cancha se ha reducido
Los datos también muestran una reducción progresiva del factor cancha. En 1996-97 el equipo local gana el 57,5% de los partidos, con un margen medio de +2,6 puntos. En 2025-26 el porcentaje de victorias como local es del 55,4% y el margen medio de +1,7.
La tendencia se ve todavía más clara al agrupar las temporadas en bloques de diez. De 1996-97 a 2005-06 los locales ganan el 60,4% de los partidos con un margen de +3,27. De 2006-07 a 2015-16 baja al 59,4% y +2,93. De 2016-17 a 2025-26 baja todavía más, al 56,2% y +2,09.
El máximo de una temporada en el conjunto de datos es el 62,8% de 2002-03; el mínimo, el 54,3% de 2023-24. La ventaja de jugar en casa sigue existiendo, pero en los datos recientes es claramente menor que en las dos primeras décadas observadas.
Los partidos acaban con diferencias mayores, pero hay un efecto escala
En 1996-97 la diferencia media absoluta de un partido es de unos 11,0 puntos. En 2025-26 llega a 13,3. Los partidos decididos por 20 o más puntos pasan del 14,0% al 22,8%, mientras que los que terminan con cinco puntos o menos bajan del 28,4% al 24,5%.
A primera vista parece un fuerte aumento del desequilibrio. Pero si se mide la diferencia en relación con el total de puntos anotados en el partido, el panorama cambia: la diferencia absoluta equivale de media al 5,74% de la anotación conjunta en 1996-97 y al 5,79% en 2025-26. Prácticamente el mismo valor.
En términos nominales las diferencias son mayores porque se anotan más puntos. En términos relativos, la distancia media entre los dos equipos es sorprendentemente estable. Es un buen ejemplo de por qué comparar épocas solo con estadísticas brutas puede llevar a conclusiones engañosas.
Tres NBA distintas en treinta años
| Estadística | 1996-97 – 2005-06 | 2006-07 – 2015-16 | 2016-17 – 2025-26 |
|---|---|---|---|
| Puntos por equipo | 95,6 | 99,7 | 111,6 |
| Ritmo | 92,1 | 93,7 | 99,4 |
| Puntos por cada 100 posesiones | 103,0 | 105,6 | 111,6 |
| Triples intentados | 14,7 | 19,6 | 33,6 |
| Proporción de tiros de tres | 18,3% | 23,9% | 38,1% |
| % de triples | 35,2% | 35,7% | 36,0% |
| % de dos | 46,8% | 48,6% | 53,0% |
| Media distancia, proporción de puntos | 23,8% | 19,5% | 9,0% |
| Puntos en la zona | 40,5% | 41,5% | 43,1% |
| Pérdidas por cada 100 | 16,2 | 15,3 | 13,9 |
| Tiros libres intentados / tiros de campo | 31,5% | 29,2% | 25,5% |
La primera década se define por un ritmo bajo, muchos puntos de media distancia y una proporción de triples relativamente pequeña. En la segunda el cambio todavía es gradual: suben los triples y la eficiencia, pero el ritmo se mantiene cerca de los niveles anteriores. La tercera década trae la ruptura más clara: los triples superan un tercio de todos los intentos, la media distancia vuelve a reducirse a la mitad, el ritmo sube y la eficiencia ofensiva se acelera.
Las 10 conclusiones más importantes de los datos
- La anotación subió un 19,3%, de 96,9 a 115,6 puntos por equipo.
- Ese aumento se reparte casi exactamente a partes iguales entre más posesiones y más eficiencia.
- Los intentos de triple crecieron un 120%, mientras que el porcentaje de triples apenas ha cambiado.
- La media distancia perdió unos dos tercios de su peso, del 20,2% al 6,5% de los puntos.
- La proporción de puntos en la zona se mantuvo sorprendentemente estable, en torno al 42–43%.
- El porcentaje de dos subió siete puntos porcentuales, mucho más que el de triples.
- Las pérdidas por cada 100 posesiones bajaron casi un 20%, y la relación asistencias/pérdidas pasó de 1,41 a 1,94.
- El triple ya es estructural: el equipo que hoy tira menos triples los lanza más que el que más los lanzaba en 1996-97.
- En la última década el volumen de triples tiene una relación relativamente débil con el porcentaje de victorias; la diferencia de eficiencia en el tiro se asocia mucho más a los resultados.
- El factor cancha disminuyó, mientras que el crecimiento de las diferencias nominales en el marcador casi desaparece al tener en cuenta la mayor anotación total.
La verdadera evolución de la NBA: no una revolución, sino cuatro
Leídos en conjunto, los datos describen cuatro transformaciones simultáneas.
- Una revolución en la selección de tiro: muchísimos más triples, mucha menos media distancia y una proporción de puntos en la zona sorprendentemente estable.
- Una revolución en la eficiencia de dos: el 55,0% de 2025-26 es enormemente mejor que el 48,0% de treinta años antes.
- Una revolución en la gestión de las posesiones: menos pérdidas, más tiros por cada 100 posesiones y una relación asistencias/pérdidas mucho mejor.
- Una revolución del ritmo, que aumentó el número de oportunidades ofensivas pero que por sí sola no explica la explosión anotadora.
El resultado es un juego en el que cada posesión produce de media más valor, y en el que la organización estadística del ataque es radicalmente distinta.
Cómo reproduce el motor de Swish & Dunk esta evolución
Todo lo anterior es la razón por la que el motor de partidos de Swish & Dunk no decide los partidos con una sola tirada sobre la media de los equipos. Simula posesión a posesión, y su estructura se corresponde casi punto por punto con los mecanismos que describen los datos.
La selección de tiro es una decisión, no un porcentaje fijo
En cada posesión el motor elige entre un tiro cercano, uno de media distancia y un triple, teniendo en cuenta tres cosas: las valoraciones del tirador, su posición y la táctica ofensiva. El peso de un triple es la valoración de triple del jugador multiplicada por un factor de posición (1,3 para un escolta, 1,1 para un base, 1,05 para un alero, 0,7 para un ala-pívot, 0,35 para un pívot) y por la tendencia al triple de la táctica, que va de 0,85 en la Triangle a 1,35 en el Pace and Space. Es exactamente el abanico que los datos describen en la liga: con un sistema un club puede jugar con la selección de tiro de 1996 y con otro con la de 2026.
Los porcentajes de base coinciden con la realidad
Antes de aplicar las valoraciones, el motor parte de porcentajes de base del 60% en tiros cercanos, 42% en media distancia, 36% en triples y 75% en tiros libres. No son cifras arbitrarias: el 36% es casi exactamente la media de triples de la NBA en las treinta temporadas analizadas aquí, y se mantiene estable a propósito sin importar cuántos triples lance un equipo. El volumen es una decisión; el acierto es cosa del jugador.
Por qué la media distancia también es el peor tiro del juego
Si se pasan los porcentajes de base a puntos por intento, sale la misma jerarquía que en la NBA moderna: un tiro cercano vale unos 1,20 puntos, un triple unos 1,08 y una media distancia apenas 0,84. Un mánager que llena la plantilla de especialistas de media distancia y usa una tendencia al triple baja está reproduciendo los años noventa y, exactamente igual que en los datos, lo paga en eficiencia. La guía de tácticas recoge qué sistemas llevan los tiros hacia el arco y cuáles hacia la zona.
El ritmo es una palanca, no una constante
Alrededor del 15% de las posesiones empiezan en contraataque, ajustado por la tendencia a la transición de la táctica: de 0,75 en la Princeton a 1,50 en el Run and Gun, con un tope del 85%. Como un tiro en transición recibe un extra de hasta 12 puntos porcentuales frente a una defensa que no ha vuelto, en Swish & Dunk el ritmo hace lo mismo que en la NBA real: añade posesiones y aumenta un poco el valor de cada una, pero nunca explica la anotación por sí solo.
Las pérdidas y las asistencias se comportan como en la liga moderna
Cada posesión pasa por una comprobación de pérdida a partir de una base del 13%, ajustada por la protección del balón, la inteligencia de juego y la toma de decisiones frente a la presión defensiva: más cerca de las 13,7 pérdidas por cada 100 posesiones de la NBA actual que de las 17,0 de 1996-97. Y el modelo de asistencias reproduce el reparto descrito más arriba: un triple anotado tiene más probabilidades de contar como asistido (un extra de 8 puntos porcentuales) y un tiro cercano, menos (−3), en línea con el 85,4% de triples asistidos frente al 53,5% de canastas de dos asistidas en los datos reales.
Factor cancha, faltas y diferencias
La ventaja de jugar en casa es deliberadamente pequeña, un +1,2% en todas las valoraciones del local, porque se aplica a decenas de duelos por posesión. Produce un porcentaje de victorias como local en línea con la NBA reciente, no con el 60% o más de principios de los 2000. Las faltas en el tiro parten de una base del 8% y las demás del 5%, con bonus a partir de la quinta falta de equipo en un cuarto: los mismos mecanismos que hacen de los tiros libres una parte real pero menguante de la anotación.
Por qué importa para tu club
Como el motor modela las causas y no los resultados, la evolución estadística del baloncesto es algo que en el juego puedes elegir. Puedes montar un equipo de tiradores y un sistema que viva más allá del arco, o una plantilla de interiores que se gana la vida con el 60% de base cerca del aro. Lo que dice el conjunto de datos de treinta años también se aplica dentro del juego: el volumen de triples, por sí solo, no gana partidos; la diferencia de eficiencia, sí. Si quieres ver cómo se construye un club entero alrededor de esas decisiones, empieza por qué es Swish & Dunk.
Método, datos y lo que estas cifras no pueden decirnos
Este análisis describe con precisión qué cambió, pero por sí solo no puede establecer por qué cambió. Sin recurrir a fuentes externas, el conjunto de datos no puede atribuir estas transformaciones a cambios de reglamento, filosofías tácticas, características de los jugadores, innovación tecnológica, cambios en el arbitraje u otros factores históricos. Del mismo modo, las correlaciones entre estadísticas y victorias no deben leerse como relaciones causales.
La fuente es el conjunto de datos público de Kaggle Historical NBA Data and Player Box Scores, y en concreto el archivo de estadísticas de equipo TeamStatisticsExtended.csv. No se ha usado ninguna fuente externa para las cifras de este artículo.
La estructura del archivo importa. El análisis principal usa los partidos de temporada regular identificados mediante el patrón del gameId: todas las filas etiquetadas explícitamente como "Regular Season" comparten el mismo prefijo, pero 3.652 filas de ese mismo grupo tienen vacío el campo gameType. Usar el prefijo evita descartar una parte importante de la temporada regular.
La muestra comprende 71.082 filas equipo-partido, equivalentes a 35.541 partidos, en 30 temporadas de 1996-97 a 2025-26. Las estadísticas principales utilizadas (puntos, tiros de campo, triples intentados, tiros libres intentados, asistencias, pérdidas, rebotes, posesiones, ritmo, eFG% y True Shooting) tienen cobertura completa dentro de la muestra. Algunas estadísticas absolutas más específicas tienen cobertura incompleta en las primeras temporadas; cuando ha sido posible se han usado en su lugar las estadísticas porcentuales correspondientes, disponibles en todo el intervalo. El número de partidos también varía entre algunas temporadas, por lo que el análisis prioriza valores por partido, por posesión y porcentajes frente a los totales brutos.
Conclusión: lo que de verdad dicen 30 años de estadísticas de la NBA
La transformación de la NBA entre 1996-97 y 2025-26 se puede resumir en una frase: la liga sustituyó una parte enorme de la media distancia por el triple y, al mismo tiempo, aumentó el ritmo, la calidad de sus tiros de dos y su capacidad para mantener vivas las posesiones.
El volumen de triples es la señal más visible del cambio, pero no necesariamente la más importante para explicar la eficiencia. El porcentaje de triples es prácticamente el mismo que hace treinta años. Lo que ha cambiado de forma radical es el número de triples intentados, el peso de la media distancia, el porcentaje de dos, las pérdidas y el número de posesiones.
Y ahí es justo donde los datos desmontan la versión más simple de la NBA moderna. Los equipos no anotan más solo porque tiran más triples. Tampoco solo porque corren más. Anotan más porque el sistema ofensivo en su conjunto produce más posesiones, desperdicia menos y las convierte con una eficiencia claramente mayor.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto ha subido la anotación en la NBA en los últimos 30 años?
En el conjunto de datos, los puntos por equipo pasan de 96,9 en 1996-97 a 115,6 en 2025-26: 18,7 puntos más por partido, un aumento del 19,3%.
¿La NBA anota más solo porque juega más rápido?
No. Las posesiones suben alrededor de un 9,5%, pero los puntos por cada 100 posesiones también suben cerca de un 9,3%. Al descomponer el aumento total de la anotación, aproximadamente la mitad se debe al ritmo y la otra mitad a la eficiencia.
¿Cuánto ha crecido el triple en la NBA?
Los intentos de triple pasan de 16,8 a 37,0 por equipo y partido, un +120%. La proporción de tiros de campo que se lanzan de tres pasa del 21,2% al 41,5%.
¿Los equipos de la NBA tiran mejor de tres que hace 30 años?
No en la media de la liga. El porcentaje de triples es del 36,01% en 1996-97 y del 35,96% en 2025-26. El cambio es casi exclusivamente de volumen.
¿Qué ha pasado con el tiro de media distancia?
La parte de los puntos que llega desde la media distancia cae del 20,2% al 6,5%, un descenso de alrededor del 68%. Es una de las transformaciones más profundas de todo el conjunto de datos.
¿Se han vuelto más eficientes los tiros de dos?
Sí. El porcentaje de tiros de dos pasa del 48,0% al 55,0%. Es el factor que más se asocia con la subida del porcentaje efectivo de tiro de campo.
¿Tirar más triples significa ganar más?
La relación existe, pero es débil, sobre todo en la última década. Entre 2016-17 y 2025-26 la correlación entre proporción de triples y porcentaje de victorias es de alrededor de 0,14, mientras que la diferencia de porcentaje efectivo de tiro frente al rival tiene una correlación de cerca de 0,86 con las victorias.
¿Pierden menos balones los equipos de la NBA?
Sí. Las pérdidas bajan de unas 17,0 a 13,7 por cada 100 posesiones, una reducción del 19,4%, mientras que la relación asistencias/pérdidas mejora de 1,41 a 1,94.
¿Se ha reducido el factor cancha en la NBA?
En este conjunto de datos, sí. El porcentaje de victorias como local pasa del 57,5% en 1996-97 al 55,4% en 2025-26, y las medias por décadas bajan del 60,4% del primer bloque al 56,2% del último.
¿Cuál es el dato más sorprendente sobre la evolución de la NBA?
Uno de los más llamativos es que en 2025-26 hasta el equipo con menor proporción de triples, un 33,9%, tira de tres más a menudo que el equipo con la proporción más alta de 1996-97, que estaba en el 29,9%. La revolución del triple desplazó a toda la distribución de equipos, no solo a unos pocos casos extremos.
Hemos usado estas mismas cifras de la NBA para recalibrar el motor de Swish & Dunk: lee cómo el nuevo motor de partidos juega como la NBA.
Lleva a tu club a través de treinta años de evolución del baloncesto: elige tu sistema y juega tu primer partido mañana.
Juega ya, es gratisFuentes
Última actualización: